En el día 44 sin tI, me pasó que veía las nubes, escuchaba
pistas saliendo de una bocina imperceptible, invisible, y de repente, lo que
estaba cubierto de nubes, ya se había transformado en velos discretos de cielo
color lila tornasolado; ya era común ver algo así desde los días 39, 40 y 41,
el 42 estuve por tomar la calle y el viento me hizo retraer mi paso para solo
terminar por darle vuelta al cerrojo de mi casa y no emprender la huida.
Y es que en la
rutina que llevaba en soledad me iba con la idea, con el pensamiento que había
días malos, días flojos y los días fuertes, y de esos solo me quedé contigo que
los lunes y viernes eran los fuertes, pues creo en la idea de que el primero
era por iniciar la semana, y el segundo, por alguna fiesta, evento o salida que
pudiera darse (¡como si eso en una persona tan huraña como yo se pudiera
esperar!). Sin embargo, a pesar de todo, de los parches de ausencia, del
cambio de volumen y tono tuyos, de asimilar que esto podría ser el siguiente
paso a la evolución de lo nuestro. Tengo fé y esperanza de que esto perdure,
aunque he deseado tanto tener una bola de cristal que me diga lo contrario, o me lo
confirme.
Aquí en el
complejo que supone el ramillete de edificios de la zona norte donde me ubico,
al no tener cerveza, cigarros, o algo que me haga querer maximizar tu recuerdo con esta
tarde, me da por salir a caminar a estas horas, pero hoy quise poner en
"repeat" una canción, pensarte y platicar conmigo mismo con mi taza
de café en la mano (siempre lo hago, hago de cuenta que no pasas una plática mía con un recuerdo de tu anterior vida) y los colores de un atardecer tras una jornada grisácea y
nubosa. Me da mucha melancolía esto, pero supongo, es mi forma de ir sacando
todo lo que tengo atorado.
Le Corbusier no
puede suplir toda la atención que tengo hacia las nubes, logro descartar el
sonido de los perros, pues hay muchas canciones que se han dispuesto a abrirle
paso a la melancolía, entonces el ver los pocos rayos golpear a una torreta de
acero, me hace aún desear el momento en que podamos estar juntos. He intentado
desechar todo pensamiento que se pueda echar a perder en mi, he intentado
conducirme por el camino de los sueños en que tú y yo podamos vernos caminando
por una ancha banqueta, disfrutando del amor que el maleficio en el aire no nos
permite disfrutar (o del que me limitaste para tener que dejar para después).
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