28 ene 2021

Fantasmas

 


Cuando una persona muere, su espíritu queda encerrado en el escorzo que forman los muros en donde su cuerpo físico respiró por última ocasión, por ello, las almas penan, quedan ahí y vuelven frío el ambiente, ahuyentan a quien resida en esos lugares, no soportan la idea de compartir espacio con seres vacuos y frívolos por ello recurren al espanto. 

    No les basta que les pongas velas, no basta con llamar al curandero, ni al espiritista para comunicarse con él. Las almas son un lemento etéreo que queda atrapado en las paredes, en los rincones, en el filo de las cornisas, en las juntas de los mosaicos, en las tuberías. Lo mejor es derrumbar la casa, hacer fallar las estructuras y que todo vaya acabando poco a poco para ese sitio, que la ruptura de sus muros deje escapar todos los lamentos, todos los suspiros de este o todos los seres que han transitado en ese lugar.  

    Y si me lo preguntas, respondo a ello que, derrumbar un sitio, significará reconstruir algo que traerá nuevas historias. 

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